Administrador del Banco Aagícola Urge Adoptar Políticas Garanticen Seguridad Alimentaria

Santo Domingo.-El administrador del Banco Agrícola, Paíno Abreu Collado destacó la urgencia de que los Estados diseñen políticas compatibles con la seguridad alimentaria y la realidad estratégica de que “comer es primero”.

Al hablar en la apertura de la Reunión Latinoamericana sobre el Financiamiento Agrícola y Rural en un hotel de esta capital, el funcionario  expresó su convicción de que del cónclave surgirán propuestas viables para fortalecer los sistemas financieros rurales, e incidir en la generación de empleos y divisas, además de asegurar el desarrollo del medio rural.  

El administrador del Bagrícola apreció un claro desbalance entre el financiamiento formal y el aporte de las actividades agropecuarias a la economía, pues en el año 2011 el sector solo recibió el 3.6% de la cartera del sistema financiero nacional, que añadiéndole el aporte del Banco Agrícola, sube a casi el 5%, pero sigue siendo muy baja.

Dijo que de la cartera de crédito total dedicada al sector agropecuario el año pasado, el Bagrícola aportó el 41%, mientras la Banca Comercial prestó el 59% restante, aunque dirigido no a la producción, sino a actividades pos cosecha, tales como transporte, agroindustrialización, almacenamiento, empaque y comercialización, de riesgo mínimo.

El ingeniero Abreu Collado explicó que en ausencia de una fuente formal para el crédito, el grueso de la producción,  en mayor o menor medida es financiada por sectores no bancarios como agroindustrias, comerciantes intermediarios, exportadores y proveedores de insumos.
   
Indicó que se trata de un sistema crediticio que existe desde hace mucho tiempo, y que sobrevive en muchas economías subdesarrolladas donde no ha sido posible “bancarizar” a todos los productores.  

En nuestro caso específico, este sistema informal tiene por mercado una alta demanda insatisfecha, debido, por un lado, a la baja capitalización e inexistencia de fuentes de fondos seguras del Banco Agrícola, única entidad que se dedica por completo a financiar el campo, ante la aversión de la banca comercial a un financiamiento considerado costoso, riesgoso y de muy baja rentabilidad, añadió.

Abreu Collado declaró asimismo que el crédito informal, tiene características sumamente perniciosas para los productores, por la elevada tasa de interés, y otras variables que contribuyen  - quizás de manera determinante - a sacar de competitividad a muchos de nuestros productos y productores.

Apuntó que además de la leonina tasa de interés que soportan los agricultores, está la obligación de vender la producción al prestamista-comprador, con un porcentaje de descuento adicional,  aplicado por aspectos relativos a las condiciones del producto,  que es pesado por el comprador, en muchos casos sin participación  del productor.

El Administrador del Banco Agrícola agradeció la presencia en el encuentro de los 120 representantes de entidades nacionales y extranjeras dedicadas al financiamiento agropecuario,  reunidos aquí para intercambiar experiencias sobre los factores que condicionan el financiamiento rural, tales como la normatividad y supervisión, la gestión de riesgo, los sistemas de seguros y garantías, el crédito social y comercial en la banca de fomento, y también  sobre los servicios no financieros, en especial la asistencia técnica.  

El seminario denominado “Fortalecimiento de los Sistemas Financieros Rurales frente a los Actuales Desafíos del Desarrollo Agrícola Latinoamericano”  convocado por ALIDE y el Banco Agrícola de la República Dominicana,  reúne a  representantes de 17 países y  seis entidades internacionales, entre las cuales se encuentran además el BID, la Corporación Andina de Fomento (CAF), el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), la Asociación Latinoamericana para el Desarrollo del  Seguro Agropecuario (ALASA), y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), entre otras.

 

PALABRAS DE BIENVENIDA DEL ING. PAINO ABREU COLLADO, ADMINISTRADOR GENERAL DEL BANCO AGRICOLA, EN LA REUNION SOBRE FINANCIAMIENTO AGRICOLA ORGANIZADA CONJUNTAMENTE CON LA ASOCIACION LATINOAMERICANA DE INSTITUCIONES FINANCIERAS PARA EL DESARROLLO –ALDE-.

Señores

  • Ing. Temístocles Montás, Ministro de Economía, Planificación y Desarrollo
  • Ing. Salvador Jiménez, Ministro de Agricultura
  • Dr. Rommel Acevedo, Secretario General de la Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo (ALIDE)  
  • Lic. Haivanjoe NG Cortiña, Superintendente de Bancos de la Rep. Dom.
  • Dr. Mark Wenner, especialista financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
  • Dr. Manuel Sánchez Hermosillo, Representante en la Rep.Dom. del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura(IICA)
  • Ing. Héctor Mata, Encargado de la Representación Local de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)
  • Ing. Juan Rodríguez, Director General del Instituto Agrario Dominicano
  • Dr. Manuel Labrado, Representante del BID en la República Dominicana
  • Ing. Emilio Toribio Olivo, Director Ejecutivo de la Aseguradora Agropecuaria Dominicana (AGRODOSA)
  • Invitados Internacionales
  • Funcionarios del Banco Central, del Banco Nacional de la Vivienda y la Producción(BNV), del Banco de Reservas de la República Dominicana,

Funcionarios del Gobierno presentes

Señores y señoras de la República Dominicana, de América y de España presentes en este acto, en nombre del Banco Agrícola, del Sector Agropecuario Oficial y del Gobierno Dominicano, les doy la más calurosa bienvenida a esta Reunión sobre financiamiento agrícola y rural, con la firme convicción de que en la misma surgirán ideas y propuestas viables para fortalecer los sistemas financieros rurales.

Nos encontramos en un país donde el sector agropecuario juega un rol importante en la economía, tanto desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, como en la generación de empleos y divisas.    En el año 2010  el aporte de la agricultura, la ganadería y la silvicultura al Producto Interno Bruto fue de 7.8%,  mientras que por el lado del empleo generó el 14.7% de la ocupación directa total. En cuanto a la generación de divisas, las exportaciones de origen agropecuario y agroindustrial alcanzaron un 19.6  % del total exportado por la República Dominicana en el año 2010.

Seguramente que en muchas naciones de América Latina el sector agropecuario es tan o más relevante que en nuestro país y de ahí la importancia de esta Reunión y la gran presencia de delegaciones de 16 países, en búsqueda de intercambiar ideas y experiencias que den respuestas a las múltiples interrogantes en relación a como garantizar que los habitantes de la zona rural dispongan de recursos financieros para su desarrollo.

En la República Dominicana hay un claro desbalance en cuanto al financiamiento formal de las actividades agropecuarias y el aporte de este sector a la economía, pues de acuerdo con las cifras de la Superintendencia de Bancos, en el año 2011 el sector agropecuario solo recibió el 3.6% de la cartera total del sistema financiero nacional.  Si a ello se añade el aporte del Banco Agrícola, entidad que ha incrementado su cartera en más de un 100% en los últimos años, la participación se incrementa a casi el 5%, pero sigue siendo muy baja.

Otro hecho a destacar en relación al financiamiento agropecuario en nuestro país, es la calidad que tiene el que otorga el  Banco Agrícola de la República Dominicana, institución que el año pasado aportó el 41% de la cartera de crédito total dedica al sector agropecuario, mientras la Banca Comercial prestó el 59% restante. Sin embargo, y aquí está lo más importante, la mayor parte del financiamiento de los bancos comerciales está dirigido no a la producción en el campo sino a actividades pos cosecha, tales como transporte, agroindustrialización, almacenamiento, empaque y comercialización, actividades en las cuales, por supuesto, el riesgo se reduce al mínimo.

Como no siempre está disponible una fuente formal para el crédito agrícola, sectores no bancarios participan de manera importante en el financiamiento de la agropecuaria. ¿Quién o quienes conforman ese sector no formal que financia el grueso de la producción en el campo? En mayor o menor medida son agroindustrias, comerciantes intermediarios, exportadores y casas proveedoras de insumos.
   
Se trata de un sistema crediticio que existe desde hace mucho tiempo, en algunos casos desde siglos atrás, y que sobrevive en muchas economías subdesarrolladas donde no ha sido posible “bancarizar” a todos los productores.  En nuestro caso específico, este sistema informal tiene por mercado una alta demanda insatisfecha, debido, por un lado, a la baja capitalización e inexistencia de fuentes de fondeo seguras del único banco que se dedica por completo a financiar el campo, el Banco Agrícola, y por otro lado, debido a la aversión de la banca comercial a un financiamiento considerado costoso, riesgoso y de muy baja rentabilidad.

El crédito informal, especialmente el dirigido a la agricultura, tiene características sumamente perniciosas para los productores, debido a que su elevado costo no se circunscribe a la tasa de interés concertada, la cual con frecuencia es inusitadamente alta en estos sistemas, sino que intervienen también otras variables que son, explícita o implícitamente, parte de una negociación cuyo resultado contribuye  - quizás de manera determinante - a sacar de competitividad a muchos de nuestros productos y productores en los mercados internacionales.

Incluso, en los propios mercados nacionales, productos de aquí, tales como arroz, habichuelas, ajo, cebolla, papa y otros, solo pueden participar debido a los fuertes niveles de protección que se les provee, tanto por vía de los precios al  consumidor, como por el subsidio del Estado que es quien costea los sistemas de pignoración de cosechas.

Entre esas otras variables que acompañan regularmente al crédito informal, además de la leonina tasa de interés que soportan, está la obligación de vender la producción al prestamista-comprador, pero también  el “efecto de la tara”, que es el porcentaje de descuento aplicado por aspectos que tienen que ver con las condiciones o calidad del producto (humedad, contaminación, manchas, tamaño, etc.).

La tara, quien la determina es el comprador, muchas veces unilateralmente. Un caso clásico en la República Dominicana es el arroz, en cuya cosecha se utiliza la unidad de peso conocida como “fanega”, que tiene un rango tan amplio, según lo que diga “la tara”, y que puede oscilar desde 100 hasta 150 kilogramos.  Además, quien pesa el producto es el comprador y en muchos casos sin la participación  del productor, a quien usualmente lo que se le dice es: “lo tuyo dio tantas fanegas”.

Como se puede ver, en nuestro país tenemos muchas razones para interesarnos en conocer lo que pasa en el mundo del crédito agrícola y   rural de otras naciones. ¿Qué clase de problemas enfrentan? y ¿cómo los están resolviendo? De manera, que esta reunión que hemos tenido la oportunidad de organizar junto a ALIDE, dependiendo de sus resultados, podría ser una misa de salud para el sistema financiero agropecuario dominicano.

Reconocemos en el Banco Agrícola de la República Dominicana, anfitrión de esta Reunión, una entidad financiera que hasta hace poco estaba enclaustrada en el viejo modelo de banca pública de fomento agropecuario y que solo recién hace pininos para  ajustarse  a la normativa reglamentaria  y de ley del sistema monetario y financiero vigente en nuestro país.

Sabemos que hay que avanzar y que el asistencialismo, aunque sea financiero, no desarrolla.

Pero también sabemos que “comer es primero” y que la seguridad alimentaria de los pueblos es una cuestión estratégica, y por lo tanto, los Estados están obligados a diseñar políticas de desarrollo compatibles con esa realidad.

Tenemos por delante dos días de apretadas discusiones, con una agenda que abordará primeramente el tema de las políticas nacionales frente al financiamiento del desarrollo agrícola y rural en América Latina y como caso particular, en la República Dominicana, para continuar con seis paneles que versarán sobre los sistemas o modelos de crédito agrícola y los distintos factores que usualmente limitan o facilitan el financiamiento rural, tales como la normatividad y supervisión, la gestión de riesgo, los sistemas de seguros y garantías, la interminable y fascinante discusión sobre el crédito social y comercial en la banca de fomento, y también tendremos la  oportunidad de dialogar sobre los servicios no financieros, en especial sobre la asistencia técnica.  

Son muchas nuestras inquietudes y preocupaciones en relación con los temas a ventilar, pero son más las expectativas que se abren con esta Reunión, donde esperamos despejar las incógnitas que “como espada de Damocles” penden sobre el crédito agrícola y las posibilidades de desarrollo rural en nuestros países.

A los distinguidos amigos extranjeros que han venido a compartir preocupaciones y visiones sobre el financiamiento agrícola en América Latina, les reitero nuestra complacencia y les deseo la mejor estadía en nuestro suelo patrio.  A todos, feliz y exitosa Reunión.

Muchas Gracias.

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